Postales

Un corazón encendido,
la mirada tranquila.


Un cielo estreñido,
una fogata furtiva.


Unos apuntes tiranos,
una chaqueta desteñida.


Un colocón insano,
muchas personas dormidas.


Pocas palabras inertes.


Algunas cositas que alivian.


Un pensamiento lejano,
un escalón en la esquina.


Un viento callejero,
se lleva las rimas.


Un sol descarado,
iluminando sonrisas.


Sin perder ese fuego.


Sin dejar las colinas.


Acariciando otros mundos.


Reposando caricias.

F.K.

Silvestre

Ofrecer al descuido algo de lo que queda de mí.

Entonces pienso y siento mis pies, 

flotando en una superficie etérea

 y el té que me espera inquietante, 

me quema la garganta, 

que sensible como está, tiembla en cada sorbo. 

Y aún no se puede decir que todo esté bien.

Solo puedo agradecer al viento

que alivia el dolor de este cuerpo,

que se pone tieso ante la amenaza del tuyo cuando se acerca.

Y me hago flor cada vez, con colores más espesos.

Y soy eso. A veces espero tus silencios.

Estás en peligro de dejarte ser así y no dejar que te amen.

El sueño partido y la ansiedad de vivir momentos que aún no llegan.

Estoy tan despierta al mundo que puedo transformarlo.

Hay una ecuación que divide sin decimales 

los centímetros que penetran el cuerpo.

Vamos a ritmo.

Mezclamos verbos.

Mi cerebro dormido,

moja tu pecho.

Y busco tras la sombra de aquél puñal un poco de bondad.

Quizá rememorar el tacto que transpiraba al azar.

Seré una sonata, aquello que te deslumbra.

Un sueño descarrilado.

Una balsa diminuta.

Unas mínimas olas.

Lujo de amapolas.

F.K.

Esta espera

Nada va a salvarnos.

Me aburren tus excusas.

Cuánto te importo?

Cuánto me importas?

Podrás cuidar de mí?

Reconocerme en la multitud,

reencarnar tu humanidad.

Podrías vaciar tus prejuicios,

despejar tu cabeza,

y simplemente, ser tu hogar.

No muevas más que tu basura,

algo va a suceder y serás partícipe,

observarás todo desde tu ventana.

Intenta no matar a nadie con tu egoísmo,

lávate de los pecados mientras nadie te vea,

usa tu imaginación para la violencia.

Modera el equilibrio y simplemente, quédate contigo.

La soledad, no nos dejará solos.

Nada te salvará de esta espera.

F.K.

 

 

Fermento

Esquizofrenia de las pieles maduras.

Estímulos vivientes de codificación insulsa.

Desmontados ajedreces que irrumpen la trifulca.

Regimen monetario de sensatez.

Debates desoidos de noches impacientes.

Lujuria extrovertida da paso a los circenses.

Cuanta desazón, en los mediocres pueblenses.

Inquietudes malignas, recrudecen tus placeres.

Cometer en llanto lo que se esquiva por bienes.

Burlar las idiotas mentiras de una mente sin saberes.

Te protejan los colores de la música hiriente.

Se desplomen corazones al paso de las serpientes.

Claro de luna acontece. Ruidos nocturnos envejecen.

Tranparencias de un reflejo, cortinado en las paredes.

Sonidos que despuntan.

Plumas que enrojecen.

Sangre temida de un árbol que pagó el despiece.

Andando bajo las dudas.

Arrinconando pequeñeses.

Pensando un poco en lo agudo.

En lo que descartó y hoy revuelve.

F.K.

Raíz

Te he observado. En tus movimientos constantes. Tus memorias repentinas.

He observado tu risa haciendo esquina. Burlando a las cigarras. Insinuando orquídeas.

He observado tus castigos. Tu cigarro escondido. Tu raíz de suplicio.

Interludio aparente de una vida incandescente de labios esquivos.

Latente bola de fuego, aparece un durmiente. Se dirige a tu casa. Se prepara para el cierre.

Se ha despertado tu saliva. Has extasiado tus huesos. Han volteado tus orillas.

He visto a tus espaldas, la mirada encendida. Tu refugio cerrado. Tu corazón de arcilla.

Algo mas que decir ha venido. Se ha quebrado el suspiro que cincelaba tu día.

Fehacientemente conspirando han escondido todas las citas.

Han viciado eslabones. Han disparado serpentinas.

F.K.

Audaz

Estrangular las represas ya inmunes,

que descargan los subterfugios de un anhelo.

Se implantan las culpas repentinas,

audaces intentos de un espejo.

Gula incipiente de sólidos suspiros,

de acaparar algunos extremos.

Se han de ir las miserias,

aquéllas gotas de mar extenso.

Interrumpir castigos fuera de sueños,

tocan los suelos desnudos.

Algunos misterios aún resueltos,

olvidos desmedidos acallados por el cuerpo.

Resucitar extravíos.

Extraer la salvia de un árbol añejo.

Se corrompen aludidos algunos amores a destiempo.

Algo espera su grito,

frutos vacíos de un reflejo.

Interceptar sonidos abrumados por su entrecejo.

Difuminar las horas. Acicalar instrumentos.

Plenilunio aburrido. Abarcar deshechos.

Frío acontecido por el papel de cielo.

F.K.

Puñado de cielo

Sabemos que las cosas no son siempre de la forma que queremos y aceptar es un camino hacia la curación.

Desde donde cada uno pueda debe poder llegar a ser de una forma más auténtica y realmente dejar los escollos que nos llevan a trabar nuestras propias facultades.

Me detengo en unos pensamientos que puedan transportarnos lejos de aquí. A un lugar donde siento que puedo ser y estar de una mejor forma.

Tal vez, los sucesos sean una cuestión de tipos de vida, de elecciones que nos separen en ciertos momentos.

Pero aún así, podemos rescatar algún que otro intento de calar lo profundo de nuestra alma.

Claramente se entrecruzan pensaciones que de vez en cuando te traen y me hacen oír el dolor de la ausencia.

Sabremos de algún modo compartir aquel lugar desierto en compañía?

Sabremos quizá lo que vale un puñado de cielos que, aturdidos y frente a los desafíos, puedan brillar amaneceres.

Dormir intensamente al calor de un alivio, de soltar los momentos repetidos y construir un incesante respiro desde donde salir a caminar.

He llegado a lo lejos del camino que me seguía.

Qué me daba casi todo un corazón que se acrecienta.

Desde siempre un plan sereno donde invadir el subsuelo del mundo.

Cómo hemos llegado a la distancia?

Al desconsuelo de las heridas inertes.

Aquellas partes encendidas aún por tus ojos.

Resueltamente bordeamos pinceles y rayamos papeles cortados con rayos de claveles.

Las cárceles serenas que encierran placeres. Que aligeran a los seres.

Cuántos años más hacen falta para subsanar todo aquello que nos ha tocado? Todo aquello que reveló misterios en silencio.

Bailamos en una celebración donde los manteles parecen nubes de manzana.

Crecen los deseos que me dan esperanza que llevan líneas de un lugar a otro.

Suaves en su permanencia de quedar aún troquelado por las pieles. Brazos desmesurados. Desmentidos por las verdades de una cura.

Inquietante poder de los burdeles repletos de quienes sueltan la soledad al final de las lenguas.

Luces que entran en algún sitio. Que nivelan zonas de posesiones.

Valerse de algunas secuelas

Aquellas fogocidades apagadas por el agua.

F.K.

Pequeño vals

En el borde del océano

donde tus pestañas reposan.

Donde tus caricias me arropan.

Allí.

Inquietante como una roca,

has suspirado un refugio,

una especie de ola.

Cueva incandescente ha cubierto tus rosas.

Tus destellos partidos.

Tu sonrisa espaciosa.

Dubitativo en la espina.

Tan certero en la antorcha.

Levantaras eucaliptus.

Perseguiras alforjas.

Duerme mientras vacilo.

Mientras un vals se acopla.

Reconozco al olvido,

que se ha ido a deshoras.

F.K.

Pedantería

De los arrebatos salvajes han nacido las camelias.

Reconozco la sutil pedantería de los besos de la esquina.

Los manteles sin esquirlas.

Quizá, un roce que le alquila.

Encantado bajo el puente desde los orgullos circenses han dejado cada gota ensamblada tras la roca.

La he visto envejecida. Quizás, más nueva que altiva.

Han tropezado escalones mientras caias en los bordes últimos de aquél bote.

Le temes tú a esos colores? A esas mágicas linternas que cogen la luz inaccesible para iluminar amores.

Respuestas interrumpidas por el ruido de la vida.

Por el sonido silvestre que antecede a tus pupilas.

Mientras tanto, una partida,

donde se muerden y suspiran.

Donde acontece lo inevitable. Lo escrupulosamente intocable.

Una burla clandestina. Esos decretos que oxidan.

Mucha purpurina y un sinfín de cosquillas.

F.K.

Agrupar

Si no fuera por el viento me arrastraria la intemperie.

Arrasaria con tus ropas y beberia de claveles.

Mientras miro los espejos leves agruparia pensamientos.

Reclamaria sus enseres.

Ay que rojo! se parece a tu sangre donde entran carruseles.

Qué profunda maravilla cuando atraviesas cordeles.

Cuando requisas un fondo. Cuando retumba tu temple.

El reducto de lo imprevisible en donde se destiñen corceles.

Tirar una moneda al universo y ver que sucede.

Te llamo mi amor para que mi corazón entienda a quien le ha dado amaneceres.

F.K.