Sin final

Hoy escribo, casi como un suspiro

casi como el alivio que se ha de esperar.

Como las mariposas que aletean y esperan la primavera

y se las ve tan contentas reposando sobre sal.

Hoy escribo, por un dolor recorrido

que me ha llevado al vacío de no quererte dejar.

De pensar que el tiempo que te ha llevado al entierro

no ha sido mas que un cuento con principio y sin final.

Hoy escribo, tal vez porque es mi abrigo

en donde abrazo algunas penas que me vienen a visitar.

Quizá como una manera, de recorrerme a ciegas

de propagar las antenas que me hacen vibrar.

Escribo porque no es mas que un castigo,

tener palabras sin hilo en una mente sin paz.

Para recobrar la esencia de quien habita en mi aldea

para saber como sigo en un camino sin par.

Quizá el otoño sea una estancia que provea,

aquellas humildes respuestas a las que he de arribar.

Tan solo escribo para dejarle al destino

esta quietud con que vino y que se espera llevar.

Quizá una mañana, donde me encuentre descalza

pueda pisar ese césped y el cuerpo apoye su estar.

Mientras tanto, dejo que la sonrisa repose,

que el corazón no se agote,

y que tu brisa me toque,

como un violento huracán.

F.K.

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Torrente

En el repliegue sanguíneo

de tus venas desnudas,

se vislumbra una sombra,

se marchitan las lunas.

Vociferan los lobos

que huyen de las praderas,

esconden gritos de honra,

que despiertan sirenas.

Estrepitosos sentidos de lluvia

vienen de madrigueras,

retumban hacia alguna tumba,

pintan el cielo de esencias.

Transmutar esas carencias

que portaban tus ausencias,

han vaciado las llanuras,

y encontrado su meseta.

Intrigante acertijo

esparcido en la arena,

nada tiene de ruidoso

el sucumbir de tus aletas.

Retirarse del camino

salir a andar a ciegas,

despertares de una fuga,

de un cantar de resistencia.

Río al final de todo

y me visto de canela.

Retratar algún suspiro

guardar asilo en las estrellas.

F.K.

Castillo de arena

Combino palabras de una forma sigilosa
Despierto en la noche entre tu alma silenciosa
Recuerdo al pasado casi como un sueño
En donde estabas presente y olías a incienso.


Parece que aún hay restos.
De esos ojos que me apuntan
Tiran anzuelos y conmueven a cualquiera con locura.


Qué ha faltado en el poema
Que no encuentra aún su huella
Deja renglones inconclusos
Y los absorbe con sus penas.


Maravilloso incierto
Se manifiesta en sus albores
Visitas clandestinas
Y un estridente acorde.


Suave melodía
Enterrada en un arca
La luna aquieta tus caricias
Y embellece tus pestañas.

Será tu ausencia robada
Desaparición de un borde
Imposible descaro
Espera que tu cobardía asome.

F.K.

Moraleja

Y en eso entiendo
que la existencia que muerdo
se vuelve tan sólo un pañuelo
donde deseo gritar.


Son los miedos desiertos
que salvan tu ego
desvisten olas de acero
y se dejan airear.


Es un yunque viejo
y se desarma en anhelos
se le ve desparejo
cuando se acerca y se va.


Serán las espuelas
que cargan tus penas
alisan las puertas
de quién desea entrar.


Invitaciones austeras
a casas ajenas
con lujos superfluos
que dicen mirar.


Tan solo intento
una sonrisa de viento
que se tiñe de negro
cada vez que te vas.


Son los amores ajenos
que resurgen en sueños
para entender con el tiempo
que moraleja serás.

F.K.

Comillas

Estimo la mirada tranquila

El decreto de emergencia al que recurren tus manías

Itinerante festín revolcado de orquídeas

De paseos olorosos

De boquillas perdidas.

Anzuelos penetrados por la carne marchita

Por esencias de Morfeo

Estandartes de masilla.

Ruedo deshilachado, bordeando golondrinas

Empujones con abrazos

Desterraron la desidia.

Involución silenciosa y un chasquido con mentiras

Deshojar algunas cosas

Maltratar alguna herida.

Enterrados los recuerdos, deciden ser tus comillas.

F.K.

Esquinas

En la madrugada se acercan,
Los sonidos escondidos,
Los latidos de los muertos,

Los pensamientos sin sentido.

De madrugada se asientan
Las ideas vacías,

Los recuerdos mareados,
Alguna sonrisa desconocida.

Se recrudecen los miedos.
Se espantan las hormigas.
Todo se vuelve un anhelo.
Como en lo oscuro del día.

De vez en cuando las palabras…

Desordenan a escondidas.

Ayudan algunas lágrimas,

A limpiar las mentiras.

Cuántas memorias acechan,
Cuando se nubla la vida.
Cuando despacio ceden,
Las horas jamás vividas.

Haré un surco profundo,

Donde enterrar las ortigas.
Donde plantar nuevas rosas,
Todas repletas de espinas.

Sueño milagroso,

Se despertó en una esquina.

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Acoplados

Dejaste caer

El embudo simbiotizado
Los ángeles desconocidos
Y los indecisos hablando
Te dejaste ceder
Ante el tumulto caliente
La espada cautiva
Las trincheras ardientes


En los espejos descendidos
Hubo almas de valientes

En los extremos perdidos
Se fusilaron las corrientes

Descansando entre palpitos

Incentivando a los padecientes

Armaduras escritas
Organizando papeles

Deshojando algunas cosas

Deshilachando pinceles
Romperán antiguas bodas
Aquellos que endulzaron cuarteles.

F.K.

Rara vez

Emociones dormidas
Quedaron a la intemperie

Sucedieron sonrisas
Desarmaron hoteles

Fueron rancias y comidas
Se apreciaron sus manteles
Imaginaron algún día…

Ser algo más que atardeceres.

He visto como todo cayó lento y en desniveles.

Se confundieron acordes pero aceleraron simpleces.

Tristezas desacertadas. Ombligos contundentes.

Rara vez seremos armas.

De aquellas que pintaron con cinceles.

F.K.

Postales

Un corazón encendido,
la mirada tranquila.


Un cielo estreñido,
una fogata furtiva.


Unos apuntes tiranos,
una chaqueta desteñida.


Un colocón insano,
muchas personas dormidas.


Pocas palabras inertes.


Algunas cositas que alivian.


Un pensamiento lejano,
un escalón en la esquina.


Un viento callejero,
se lleva las rimas.


Un sol descarado,
iluminando sonrisas.


Sin perder ese fuego.


Sin dejar las colinas.


Acariciando otros mundos.


Reposando caricias.

F.K.

Silvestre

Ofrecer al descuido algo de lo que queda de mí.

Entonces pienso y siento mis pies, 

flotando en una superficie etérea

 y el té que me espera inquietante, 

me quema la garganta, 

que sensible como está, tiembla en cada sorbo. 

Y aún no se puede decir que todo esté bien.

Solo puedo agradecer al viento

que alivia el dolor de este cuerpo,

que se pone tieso ante la amenaza del tuyo cuando se acerca.

Y me hago flor cada vez, con colores más espesos.

Y soy eso. A veces espero tus silencios.

Estás en peligro de dejarte ser así y no dejar que te amen.

El sueño partido y la ansiedad de vivir momentos que aún no llegan.

Estoy tan despierta al mundo que puedo transformarlo.

Hay una ecuación que divide sin decimales 

los centímetros que penetran el cuerpo.

Vamos a ritmo.

Mezclamos verbos.

Mi cerebro dormido,

moja tu pecho.

Y busco tras la sombra de aquél puñal un poco de bondad.

Quizá rememorar el tacto que transpiraba al azar.

Seré una sonata, aquello que te deslumbra.

Un sueño descarrilado.

Una balsa diminuta.

Unas mínimas olas.

Lujo de amapolas.

F.K.