Comillas

Estimo la mirada tranquila

El decreto de emergencia al que recurren tus manías

Itinerante festín revolcado de orquídeas

De paseos olorosos

De boquillas perdidas.

Anzuelos penetrados por la carne marchita

Por esencias de Morfeo

Estandartes de masilla.

Ruedo deshilachado, bordeando golondrinas

Empujones con abrazos

Desterraron la desidia.

Involución silenciosa y un chasquido con mentiras

Deshojar algunas cosas

Maltratar alguna herida.

Enterrados los recuerdos, deciden ser tus comillas.

F.K.

Esquinas

En la madrugada se acercan,
Los sonidos escondidos,
Los latidos de los muertos,

Los pensamientos sin sentido.

De madrugada se asientan
Las ideas vacías,

Los recuerdos mareados,
Alguna sonrisa desconocida.

Se recrudecen los miedos.
Se espantan las hormigas.
Todo se vuelve un anhelo.
Como en lo oscuro del día.

De vez en cuando las palabras…

Desordenan a escondidas.

Ayudan algunas lágrimas,

A limpiar las mentiras.

Cuántas memorias acechan,
Cuando se nubla la vida.
Cuando despacio ceden,
Las horas jamás vividas.

Haré un surco profundo,

Donde enterrar las ortigas.
Donde plantar nuevas rosas,
Todas repletas de espinas.

Sueño milagroso,

Se despertó en una esquina.

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Acoplados

Dejaste caer

El embudo simbiotizado
Los ángeles desconocidos
Y los indecisos hablando
Te dejaste ceder
Ante el tumulto caliente
La espada cautiva
Las trincheras ardientes


En los espejos descendidos
Hubo almas de valientes

En los extremos perdidos
Se fusilaron las corrientes

Descansando entre palpitos

Incentivando a los padecientes

Armaduras escritas
Organizando papeles

Deshojando algunas cosas

Deshilachando pinceles
Romperán antiguas bodas
Aquellos que endulzaron cuarteles.

F.K.

Rara vez

Emociones dormidas
Quedaron a la intemperie

Sucedieron sonrisas
Desarmaron hoteles

Fueron rancias y comidas
Se apreciaron sus manteles
Imaginaron algún día…

Ser algo más que atardeceres.

He visto como todo cayó lento y en desniveles.

Se confundieron acordes pero aceleraron simpleces.

Tristezas desacertadas. Ombligos contundentes.

Rara vez seremos armas.

De aquellas que pintaron con cinceles.

F.K.

Postales

Un corazón encendido,
la mirada tranquila.


Un cielo estreñido,
una fogata furtiva.


Unos apuntes tiranos,
una chaqueta desteñida.


Un colocón insano,
muchas personas dormidas.


Pocas palabras inertes.


Algunas cositas que alivian.


Un pensamiento lejano,
un escalón en la esquina.


Un viento callejero,
se lleva las rimas.


Un sol descarado,
iluminando sonrisas.


Sin perder ese fuego.


Sin dejar las colinas.


Acariciando otros mundos.


Reposando caricias.

F.K.

Silvestre

Ofrecer al descuido algo de lo que queda de mí.

Entonces pienso y siento mis pies, 

flotando en una superficie etérea

 y el té que me espera inquietante, 

me quema la garganta, 

que sensible como está, tiembla en cada sorbo. 

Y aún no se puede decir que todo esté bien.

Solo puedo agradecer al viento

que alivia el dolor de este cuerpo,

que se pone tieso ante la amenaza del tuyo cuando se acerca.

Y me hago flor cada vez, con colores más espesos.

Y soy eso. A veces espero tus silencios.

Estás en peligro de dejarte ser así y no dejar que te amen.

El sueño partido y la ansiedad de vivir momentos que aún no llegan.

Estoy tan despierta al mundo que puedo transformarlo.

Hay una ecuación que divide sin decimales 

los centímetros que penetran el cuerpo.

Vamos a ritmo.

Mezclamos verbos.

Mi cerebro dormido,

moja tu pecho.

Y busco tras la sombra de aquél puñal un poco de bondad.

Quizá rememorar el tacto que transpiraba al azar.

Seré una sonata, aquello que te deslumbra.

Un sueño descarrilado.

Una balsa diminuta.

Unas mínimas olas.

Lujo de amapolas.

F.K.

Esta espera

Nada va a salvarnos.

Me aburren tus excusas.

Cuánto te importo?

Cuánto me importas?

Podrás cuidar de mí?

Reconocerme en la multitud,

reencarnar tu humanidad.

Podrías vaciar tus prejuicios,

despejar tu cabeza,

y simplemente, ser tu hogar.

No muevas más que tu basura,

algo va a suceder y serás partícipe,

observarás todo desde tu ventana.

Intenta no matar a nadie con tu egoísmo,

lávate de los pecados mientras nadie te vea,

usa tu imaginación para la violencia.

Modera el equilibrio y simplemente, quédate contigo.

La soledad, no nos dejará solos.

Nada te salvará de esta espera.

F.K.

 

 

Fermento

Esquizofrenia de las pieles maduras.

Estímulos vivientes de codificación insulsa.

Desmontados ajedreces que irrumpen la trifulca.

Regimen monetario de sensatez.

Debates desoidos de noches impacientes.

Lujuria extrovertida da paso a los circenses.

Cuanta desazón, en los mediocres pueblenses.

Inquietudes malignas, recrudecen tus placeres.

Cometer en llanto lo que se esquiva por bienes.

Burlar las idiotas mentiras de una mente sin saberes.

Te protejan los colores de la música hiriente.

Se desplomen corazones al paso de las serpientes.

Claro de luna acontece. Ruidos nocturnos envejecen.

Tranparencias de un reflejo, cortinado en las paredes.

Sonidos que despuntan.

Plumas que enrojecen.

Sangre temida de un árbol que pagó el despiece.

Andando bajo las dudas.

Arrinconando pequeñeses.

Pensando un poco en lo agudo.

En lo que descartó y hoy revuelve.

F.K.

Raíz

Te he observado. En tus movimientos constantes. Tus memorias repentinas.

He observado tu risa haciendo esquina. Burlando a las cigarras. Insinuando orquídeas.

He observado tus castigos. Tu cigarro escondido. Tu raíz de suplicio.

Interludio aparente de una vida incandescente de labios esquivos.

Latente bola de fuego, aparece un durmiente. Se dirige a tu casa. Se prepara para el cierre.

Se ha despertado tu saliva. Has extasiado tus huesos. Han volteado tus orillas.

He visto a tus espaldas, la mirada encendida. Tu refugio cerrado. Tu corazón de arcilla.

Algo mas que decir ha venido. Se ha quebrado el suspiro que cincelaba tu día.

Fehacientemente conspirando han escondido todas las citas.

Han viciado eslabones. Han disparado serpentinas.

F.K.

Audaz

Estrangular las represas ya inmunes,

que descargan los subterfugios de un anhelo.

Se implantan las culpas repentinas,

audaces intentos de un espejo.

Gula incipiente de sólidos suspiros,

de acaparar algunos extremos.

Se han de ir las miserias,

aquéllas gotas de mar extenso.

Interrumpir castigos fuera de sueños,

tocan los suelos desnudos.

Algunos misterios aún resueltos,

olvidos desmedidos acallados por el cuerpo.

Resucitar extravíos.

Extraer la salvia de un árbol añejo.

Se corrompen aludidos algunos amores a destiempo.

Algo espera su grito,

frutos vacíos de un reflejo.

Interceptar sonidos abrumados por su entrecejo.

Difuminar las horas. Acicalar instrumentos.

Plenilunio aburrido. Abarcar deshechos.

Frío acontecido por el papel de cielo.

F.K.