Fronteras 

Somos el alambre que estructura una construcción llena de acertijos. 

Violentamente necios los claveles del adorno que esparcen un color supremo.

Hieren los indómitos placeres revueltos de la madrugada.

Cualesquiera sean los motivos fueron tan sólo tenues frente al volumen de los claustros. 

Pues mientras tanto puede ser que las grises fronteras sean cerradas al paso del carmín que azota.

F. K.

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Libres de asociaciones 

Volver a pasar por ese lugar donde ya estuvimos pero diferente.

Porque pasamos y dejamos rastro y ahora es algo, algo nuevo que acontece.

Es como un laberinto infinito donde se entra y se sale. Donde se deja y se trae. Son las sorpresas que vienen a verte y se sienten inmensas. Como algo que sin esperar, se espera.

Y es la espera que el cuerpo alimenta. Se adelanta al tacto de ver la escena como una película, que de principio a fin la historia conmueva.

Se vuelve pero también es otra la mirada. Dejamos la inocencia tan anhelada que nos parte y un sello que a la vez la mate.

La compuerta abre y algún día otro recuerdo se cuela debajo de las sábanas que ahora son de estrellas.

Todo suena a cantinela. Se ve de lejos el pasado y se tocan las sirenas.

Bajo el agua que chorrea viene una inmensa marea. Una gota que se hunde al fondo de un vaso de donde bebió la vida entera.

Hace falta un remolino que levante polvareda, todo tan quietito que se aburren las antenas.

Hola a todo lo que vuela pues soy aire que despeina. Soy el viento que revuelve la constelación inquieta.

F. K.

Fijate

Caos que sobreviene a la espera. Ese rito impune vacía descontrol albergado en el silencio.

Quiereme, en los instantes de un olvido cuando el aire de a poquito se haya ido a respirar. 

Desde una ola sobrevienen los soplidos. Es el ruido de tormenta que desciende sin parar.

Como sea, ya podemos dejar los mantos.  Ya podemos perforar sonidos que devienen de las notas,  la memoria sin acabar.

Quiereme, aún encima de un árbol en donde sellan las bengalas un destello de metal.

En donde brindan las esferas que contienen las burbujas descartadas al bordar. 

Fíjate, quizá te parece una locura. Sin lógica más que cura de una vida que se va.

F. K. 

Retazos 

Reborde de calma se estruja ante un pensamiento que borra oráculos protegidos con incienso. 

Llega un otoño por repetición. Armando cobijos de amuletos. 

Puedo rescatar pequeños conjuros inspirados frente a un mar.

Buenas dedicatorias para aquél refugio aún deseado sin tocar.

Observar desequilibrios que marean cualquier raíz. 

Fuente de perlas ahogadas intentan abrir retazos de las noches. 

Volar sobre la guerra pero imitando los sismos. 

Creo calmar escondites privados. Creo ser la esencia de lo que va separando. 

Pregúntale si alguien le ha dicho algo que mueva su montaña. 

F. K. 

Los dormidos

Barren tus palabras la melancolía de mis recuerdos.

Seremos como brotes que encuentran fuerza en lo profundo de la tierra.

Podrán nuestras vanidades escudarse en la sombra.

Esencias inquietas frente a un mar de bombas. 

Se deleitan los dormidos agrupados en antorchas.

Maullan desde sus jaulas instalando una derrota.

Huyen presos del olvido, juntando rostros en patota. 

Desde el núcleo encendido se ven partes de incendios. 

Son historias que elevaron las ocultas memorias. 

F.K. 

Recaída 

Despertar al encuentro de una extrema soledad.

Tristeza del inexplicable torrente de ilusión. 

Ningún enamorado puede ambicionar ser ignorado por el propio amor.

Duele tu cuerpo separado del mío. Una sombra circundante ocupa el sabor del olvido.

Fragmentos agitados sobre una ausencia que aún te pertenece.

Nubes sin respuestas, tormentos de una pesadilla que agrieta mis abstractas pérdidas. 

Como prueba de una realidad que asfixia no le temo a la esencia.

Los demonios de una recaída son más bien el desorden que impera.

Corro para no detenerme en la existencia. Para apresar a la locura del sentido. Para dar la espalda al profeta sombrío. 

Someto este acto al límite del ridículo. 

Declaro ante todo, la debilidad que sostiene esta verdad inmediata al hastío. 

F.K. 

En presente 

Sólo es hacia adelante que se guardan los recuerdos.  Si ni siquiera lo intento se me van escabullendo.

Siento el frío tan adentro que me aleja de tu sueño. Siento una estúpida sensación  de dejarte sin aliento.

Cuando las sombras se sienten al calor del movimiento. Se hacen trizas mis espejos y una maldicion que encierro.

Si tan sólo vieras que te veo. Más que la luna intentando ser cielo.

Bueno….que decir si ya no puedo… más que temblar frente a tu cuerpo. 

Son las luces que se apagan cuando llegan tus silencios.  Es tan tibio este regalo que me arañó en suspenso. 

Hoy me duele el frágil cuidado de un corazón sobrero.  

Hoy me duele todo eso que ha sido lo que te tuvo quieto. 

Frente al mar están los besos. Frente a todo lo que espero.  En presente es que te quiero y es que no sé…..no sé cómo te atravieso.

F. K.