Anuncios

Los insalvables minutos de la cobardía.

Rebrote exquisito de las lunas.

Alivio perfecto sintomático del vacío.

Trampas clandestinas al sabor sincero.

Piezas desechadas rearman el sangriento puerto hacia los ríos de tu escultura.

Pieles gruesas armadas adornan los palcos del acto invertido.

Viaje enfermo de prisas desacelera los pulsos inmediatos.

Bruma que enfurece el paisaje desprovisto de atajos.

Aún ese tramo que somete los anuncia.

Desplegar un presente cuando intuye la retirada desafía a cualquier generoso noble a cerrar los puños y direccionar su pista.

Caricias rebozadas que duermen en tus brazos, son el regalo que aún me habita.

F. K.

No como yo

“Nadie te va a amar como yo”, me dijo.  Y con esas palabras ostentó separarme del mundo para siempre. Como si sus tentáculos pudieran amarrarme a su pecho lleno de vacíos que ni el corazón más poético hubiera podido colmar. 

Luego una lluvia imprimio lo que por mucho tiempo sería la premisa de mis días. 

Viéndote en esta distancia casi injusta entrego el más celestial de mis abrazos para poder desde ahí ser algo más que un canto donde soñar.

Verás poco a poco en la multitud de algún momento cómo sería haber tenido algún otro corazón que arrinconar. 

Fatidico suspenso encontrarnos bajo el sello de las nubes.  

F.K. 

Tratar 

Trato de explicar que no sólo es clausurar. Que si hablo no es por hablar. Que si me marcho es para respirar.

Trato de explicar que lo que duda es la verdad. Que lo que hago es despertar . Que si vibra el pecho es libertad. 

Pero si sólo te da por estar . Si lo que sientes te hace andar, no frenes ese impulso ni esperes más. 

Tan sólo escribir para pensar. Para hacer versos sin desarmar. De que sirve entonces mirar sin observar.  

Cuando la pena viene también se va. Y al mismo tiempo continuamos en una esfera de opacidad. Lo que no se busca ha de llegar. Sabemos bien que tropezar es lo más cercano a lo real. 

Raro esto de sintonizar, de conectar y desarmar. Desafiar a lo inevitable sin preservar. 

Estamos aún en una vigilia. En una especie de vista estelar.  Recortar los surcos que desvían lazos sin armar.

Parece que nadie teme a entrar pero que mueren al dejarse llevar. Típicos seres con el placer de regodear. Mixturas detonantes de pechos cautelosos a la hora de soltar. 

Grande viene la desesperante crisis de quien será el próximo suspiro que embellezca un momento entre tanta oscuridad.

F.K .

La junta

Hacer frente al maldito desatino de tus alas desplegadas. Planear convencido de lo inevitable que suscribe una madeja intolerante de sin fines.

Gigantes desarmados golpean los portales en busca de que algo allí sea más que una polvareda. 

Injustamente una parte recorta una otra. Injusto destino flanqueado.

Esta vez sucede mucho en poco. Hasta aparece la sombra tapando al sol. 

Junta las bocas. Junta años. Junta golpes. Estrepitosamente salen a remendar el cielo desgastado por la lluvia celeste. 

Intercepta el drama raspando la brújula forcejeada del viento.

F. K. 

Coraje he de tener

Debo reconocer que aún te pienso. Cada vez que cruzo esa esquina en donde me esperabas abrazado a tu abrigo bajo la oscuridad de las noches. 

Cada vez que llego del trabajo imaginando que aún no has regresado por quedarte en algún bar tomando café y leyendo algunas páginas de poesía chilena.

Debo reconocer que quizá, apartarme de tus días ha sido una de las cosas más difíciles que he tenido que aprender. 

Desprenderse de diminutos destellos que laten silenciosamente. 

Qué tal coraje he de tener de imaginarte vivo sin poder tocar ya esos momentos. 

Se juntan esos inacabados deseos en donde lo mágico fue tan estúpidamente desvaneciendo todo hasta desaparecer. 

Tanto desorden provocador llega a proclamarse en suspiros. 

Quién sería yo sin haberte parado en el destiempo que huyó. Grotescas ganas revientan de celos pensarme en otros besos. 

Aullan detrás del derrumbe. Bosquejo pasado de fotografías privadas iluminando la resistencia. 

F.K.

Veo veo 

Veo al vecino gritando y como subo el volumen para no escucharlo.

Veo esas caras grises. Esas palabras que hablan a la nada. Como repiten sonidos para el de enfrente que ni se pasma. 

Veo esos tics en tu cara. Al de al lado que calla. Al otro que se le caen los ojos. Al que no existe pero ladra.

Veo los egos encapsulados. Las máscaras pintadas y el marketing de verano. 

Veo todas esas pastillas en tu cartera. Los audios del mar y la visualización de la carretera.

Veo esos frascos salvadores. Rellenos de viejas recetas. Los descansos apagados y pedales de bicicletas.

Veo el bastón desgastado. A un ciego que reza. Al del rosario pintado y el que besa con la boca abierta.

Veo personas en los cajeros. Improvisando viviendas. Veo a los que pasamos al lado, mirando la pantalla abierta. Veo la vida en un cuadrado. Personajes de novelas. Depresiones compradas en empresas con receta.

Veo los cuerpos calientes. Clientes y clientela. Mercados cerrados. Familias en huelga. 

Al lado del que fuma, veo un vende humo en chancletas. La carne que transpira y pan aplastado en la vereda. 

Veo billetes sucios. Veo al que ríe de costado. Veo a los vulnerables caerse. Y a los ricos en un escenario.

Miro de nuevo y encuentro de todo. Pero miro para otro lado. A veces ignoro un poco otras veces me hace daño. 

Que tan poco miramos para al lado o será que miramos demasiado. A veces sólo para saber quien tiene más un mango.

Finalmente no comprendo de donde sale lo humano. A veces parece que no tenemos más que un corazón atado. Dan ganas de gritar bien fuerte para que algo sea escuchado.

F.K. 

Un 19 de octubre 

Estoy emocionada. Conmovida. Orgullosa. Esperanzada. Se me llenan los ojos de lágrimas y la cabeza de sueños. Me ilusiona poder pensarnos así. Como una combinación de voces dispuestos a defender convicciones. Ayer me di cuenta de eso. Cuando estás realmente convencido de algo nada te puede parar.

Caía agua del cielo incesantemente y pensaba en el caos de esta ciudad cada vez que eso sucede. Parece que todo el mundo va como más apurado de costumbre. Hay más accesorios encima y moverse se hace dificultoso. Pero ayer, no tuve esa sensación, más bien fue algo simbólico. Porque las luchas son a pesar de las adversidades.

Quiero manifestarme sintiendo que somos visibles. Que estamos tomando conciencia de eso. Cada uno desde donde pueda pero estar. Cada corazón de ayer sumó. Cada voz se expresó.

Gramsci decía que “La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa”. Pensé mucho en eso porque en muchas situaciones y sucesos somos indiferentes pensando que eso no tiene consecuencias. 

Hoy quiero expresar mi respeto a cada uno de los convencidos de que aún se puede pensar en una sociedad con conciencia y convicciones fuertes. Soy una idealista. Creo firmemente en que ayer fue un día grande. 

liniers_0-776vm7mc2ct0

Flavia Kudach.

PD: 19-10-2016 Una multitud se movilizó en decenas de ciudades de Argentina contra los femicidios y la violencia machista.