Costados

Si siento lo que siento, tan bueno que lo necesito. Naturalismo del verdadero.

El misterio del campo, de un descampado abierto y solitario, llegan los vientos que arrasan los fuegos.

Esos besos que llegan a la mitad. Visitantes incomprensibles, la sencillez del mundo.

Acontecimientos que ocurren durante toda una noche. El espíritu de algún seducido callado.

Álbum con momentos de confusión con las ganas que uno tiene de dormir.

Por la orilla hasta el jardín volaban esas mariposas perdidas. Veían todo lo que sucedía frente a sus ojos pero no llegaban a comprenderlo.

Sonrisas afectadas que se cruzan indiferentes. Colmados de sentimientos extraños, sienten ganas de bailar, de salir, de reír a carcajadas.

Guiños secretos, el cuello aún parecía rozado de aquel aire fresco. Gotas de menta penetran en esos ojos sinceros.

Hacia adelante un pasado. Hacia atrás sale la luna. Todo lo demás se confunde en una masa negra y nebulosa.

Pequeñas ondas del mar se deslizan rápidamente. Destino contrariado. Muchas palabras saborea en su boca, sin parar, para ahogar en parte la pena.

Comienza la víspera, duelen los costados. Desesperada lucha contra la naturaleza.

F.K.

 

Vacíos 

Salía del estanco rumbo a tomar un taxi cuando se tropezó con un pedazo de cemento salido de la vereda. Se mordió la mano para contener el grito de dolor.

Se acercó rápidamente y lo abrazó, sin preámbulos. Le preguntó si se encontraba bien, aunque sonaba irónico. Se sintió un poco tonta luego, pero su espontaneidad le hizo nacer una mueca parecida a una sonrisa.

Caminaron un poco más, se apoyaba en ella para poder avanzar y se detuvieron en la entrada de una casa a revisar su pie. Estaba sangrando un poco y ya había comenzado a hincharse. “Necesitamos hielo” dijo. “Espera aquí, ya regreso”. Entra al bar de la esquina y regresa con una cubeta y un repasador, se lo envuelve y se lo apoya delicadamente. Suelta un quejido oprimido por la valentía pero le duele muchísimo, el golpe ha sido fuerte. La mira y le agradece. Tiene una mirada dulce, aniñada, como salida de un cuento. Lleva un vestido azul a lunares y una vincha hacia el costado. Su pelo color caoba le llega hasta el cuello. El dolor le recuerda que está despierto. “Lo siento” le dice, “tengo que irme, mi madre va a enloquecer si no regreso a casa”. Menti. “Está bien pero por favor tómate un taxi, no te puedes ir así en andas”.

Es todo lo que puedo recordar de aquella noche. No pude ni preguntarle como se llamaba. Cuando me acuerdo de ella la llamo Carlota, creo que ese nombre le quedaría bien. No me pude olvidar de esa chica. He vuelto a esa cuadra infinidad de veces, con esperanza de cruzarla, por casualidad, como aquél día.

Luego de esto nada me ha pasado, no tengo casi historias que contar. Mis interacciones con otros seres humanos son poco interesantes y hasta estresantes. Paso los días trabajando y cuando llego a casa trabajo aún más. Salgo a correr por las noches y alguna que otra vez juego al pull con antiguos compañeros de la uni o cocino algo para salir de la rutina del delivery. Soy bastante tranquilo y ermitaño por momentos. De hecho, la noche que conocí a Carlota, había sido excepcional para mí comer fuera. Normalmente lo hago si ha venido mi hermano con su mujer y los niños pero vamos al árabe del barrio para luego terminar sentados en un banco de la plaza frente a la fuente. Así casi siempre.

Vamos, que mi vida no es ningún candombe.

El teléfono llevaba sonando un largo rato, lo escuchaba desde la ducha. Luego de tanta insistencia por fin llego a cogerlo. Eran los del banco, llamaban decirme que, si seguía interesado en el crédito, tenía que presentarme en la sucursal mañana mismo.

Me levanté apresurado, cogí el bolso, una manzana que quedaba en la frutera y subí al coche. Palpé los bolsillos cerciorándome tener la billetera con los documentos. Llego a la oficina del Banco y me piden que espere, que el agente vendría a atenderme en unos minutos. Me miré las uñas y mientras me arrancaba un pedazo de piel con los dientes apareció ella……si, ELLA, Carlota, la chica que me había ayudado aquella vez. La misma que soñaba encontrar cada noche. Creo que en ese momento me quedé inmóvil. Pensé a modo de retrospectiva en aquél día, no sabía si era ella o alguien que se parecía mucho. Tiene que ser pensé. Tiene sentido, algún día esto iba a pasar. Cuando salí del trance no pude mucho más que presentarme y darle la mano. Me dijo que se llamaba Estefanía Rojas y sería la encargada de hacer los papeles para que me den el crédito.

Mientras escribía mis datos que yo iba repitiendo casi mecánicamente la observaba, esta vez tenía flequillo y eso me confundía un poco, no podía verle bien la cara, los ángulos, además llevaba una especie de uniforme muy oscuro. Total, que ella no sabía quien era yo, ni yo sabía muy bien si ella era realmente “Carlota”. El nivel de adrenalina que tuve por unos instantes se redujo a cero y pasé a sentirme completamente deprimido en un par de minutos. Toda la ilusión de volver a verla junto con lo mágico que había imaginado que sería se apagó en unos instantes. Llenó papeles un rato más, mientras a mí se me vaciaba la vida.

Amagué con llamar a mi hermano y contarle lo que me había pasado, pero tenía que entretejer toda la historia y no estaba de humor para eso. Aparqué el coche en la plaza antes de llegar a casa, recliné un poco el asiento y me puse a llorar, como un crio. Golpeaba con todas mis fuerzas el volante hasta que me dolieron las manos y paré.

Entró y todo parecía estar en su lugar. Las persianas medias bajas y las cortinas abiertas llenaban de claridad el lustroso piso de madera. Dejó las llaves sobre la mesa y se dispuso a acomodar las bolsas que había traído con frutas para la semana. Encendió la radio en un volumen bajo. Se sacó los zapatos y caminaba descalzo sintiendo el crujir del piso con sus desplazamientos.
Al rato, con la música aún de fondo, se queda entre-dormido en el sillón. Despierta intempestivamente al golpearse la puerta contra la pared. Un fuerte viento irrumpe anunciando una tormenta.

F.K.

 

Desvelos de primavera

Es tarde y estoy completamente desvelada, sin poder dejar de reproducir una y otra vez imágenes en mi cabeza. Todas ellas te tienen de protagonista. No puedo dejar de preguntarme por las sensaciones, por los momentos, sobre lo real y lo que es capaz de sentir un corazón.

Lo que sé, es que aunque las sensaciones sean momentáneas, se esfumen con el correr de los días o permanezcan para siempre, son parte del sentir. Se puede ser realista todo el tiempo o detenerse algunos momentos a soñar. Quiero detenerme en el tiempo de la ensoñación, volver a sentir el peso de tu mirada y tu sonrisa. Porque aunque los momentos sean sólo eso, la suma de todos ellos son parte de nuestra vida. Quisiera poder tener todos los que siguen juntos en algún lugar.

Dejame soñar y hacerte parte de eso, me vuelvo egoísta y así quiero pensarlo. No tengo más que un corazón enorme que no me cabe en el pecho.

“Soñe con vos. O mejor dicho apareciste en un sueño. Estabas cocinando a la orilla de un lago. Como una especie de playa con muchas piedras. Observaba sentada en una reposera amarilla. Abrigada con un sacón de lana. Te miraba. Sólo te decía ¿vamos? Hace frío acá. Vos me mirabas con esa cara que hacés cuando te enojas. No pregunté más. Después sólo tengo fragmentos y algunos que me dan vergüenza. Sonaba a lo lejos una canción”.

Todavía no entiendo qué es lo que me atrae de vos. ¿Será esa sensación de que tenés todo bajo control? Me pregunto, ¿qué es lo mas grave que puede suceder si no estoy conmoviéndome con nada? ¿hay algo peor?

¿Qué es lo que te está costando? gozar. Me está costando gozar, disfrutar, brillar, tocar las estrellas. Espero que la primavera traiga un perfume nuevo. Me aburro de existir.

Ahora no puedo dormir, vení a cantarme. “Una de estas noches te canto” me dijiste.

F.K.

“In videre”. ENVIDIA

“Ahora entendí todo” dijo, “ya está” . Como si de repente algo se le hubiera alineado en su cabeza. “No te creo nada”, realmente no entendés y la verdad no pienso que sea tu culpa, pienso que tiene que ver con que no tenemos ganas de detenernos en los procesos, queremos seguir adelante, pasarla bien, cueste lo que cueste. Cueste quien cueste.

Siempre estamos en una lucha de poderes. La realidad es que somos egoístas. Estamos inmersos en profundos choques emocionales. Queremos todo sin tener que resignar nada.

Los ruidos del silencio son algo de lo que carece. Punzada dolorosa que viene a recordarle que algo que desea no llega. Aplastado por el sabor amargo del día que amanece desteñido.

¿Cuando se va a acabar? No sé. ¿Falta mucho para que se termine? No sé.

Secretamente juegan  en un tiempo invisible. Algo nuevo que se reviste de lo anterior, rompe el tibio sentir que descansa en mis manos.

Qué tan malo puede ser que se duerman los costados salvajes. Mi aficción por el derrumbe aún sigue estable. Podríamos intentarlo tal vez. Podría tal vez, pero a esta altura es indiscutible tratar de legitimar el riesgo. Siento envidia de los huecos.

No sé si sentir piedad o desprecio, no sé si hay vuelta atrás. Estoy ausente, sólo se entretejen palabras.

F.K.

Sujetos

El deseo es una producción social. Lo que resulta de esto se organiza mediante un juego de represiones y permisiones. El deseo no tiene objeto, es ciego, como el amor, simplemente desea. Somos máquinas deseantes.

  • ¿Qué te pasa por la cabeza en este momento?
  • ¿A qué te referís?
  • A eso, que me digas que se te pasa por la cabeza en este momento
  • Bueno, ahora estoy mirando como ponés las manos
  • ¿Y eso que te lleva a pensar?
  • Me lleva a pensar como las movés, como cortás el tomate por ejemplo, y después imagino tus manos haciendo otras cosas
  • ¿Otras cosas como qué?
  • No, no sé, otras cosas….
  • Dale, decime, ¿te da miedo decirme?
  • No, no me da miedo, sólo que no me parece decirte eso ahora
  • ¿Por qué no?
  • Porque no
  • ¿Por qué no?
  • Porque tengo novia
  • ¿Y eso qué tiene que ver?
  • Que no puedo
  • ¿No podès o no querès?
  • No quiero arriesgarme a hablar de eso
  • Ah bueno, ahí tenes, no querés arriesgarte pero a que. Sólo estamos hablando de lo que se te pasa por la cabeza, qué tiene de malo eso
  • No digo que tenga algo de malo, sólo digo que eso me lleva a pensar otras cosas y me deriva a otras cosas que no quiero pensarlas con vos delante mío
  • ¿Por qué? ¿Que pasaría si las pensaras ahora? Además tanto auto control tenés? Seguro que mientras me estás dando todas estas vueltas lo estas pensando igual, no te reprimas
  • No puedo no reprimirme, tengo que reprimir ciertas cosas, sino imaginate lo que pasaría
  • ¿Que pasaría?
  • No sé, pero seguro nada bueno. No se puede tener todo lo que uno quiere
  • ¿A qué te referís con eso? ¿Me querés tener?
  • No sé…no dije eso
  • Sí, un poco lo dijiste, pero no podés soportarlo
  • Lo soporto pero no puedo aceptarlo
  • ¿Y por qué no?
  • Porque no puedo tener todo. Siempre hay que elegir
  • ¿Y qué pasa con elegir? ¿Estás cómodo con eso? ¿O preferirías tener todo sin tener que elegir? ¿Cómo creés que te sentirías con esa sensación?
  • La verdad no sé, creo que en el fondo seria muy liberador
  • ¿Y entonces? Por qué no lo probás
  • Porque hay límites
  • ¿Qué límites? ¿soy un límite?
  • Y sí, en algún punto lo sos
  • ¿Por qué? Por qué creés que no quiero o porque hay un contexto que dice que esto que ves no puede o podría ser para vos?
  • No sé si es el contexto o soy yo mismo que me pongo esos límites y me reprimo esas posibilidades porque creo que como las disfrutaría mucho siento que no puedo tenerlas
  • Y sin embargo ¿si podés tener todo lo demás? ¿Aunque no lo disfrutes del todo? Pero ¿podés tener algo que no te haga sentir culpa?
  • Algo así, me da culpa poder tener algo que quiero
  • ¿Y por qué pensás qué es eso? ¿Creés que soy algo que querés mucho?
  • Sí, sin duda, te quiero
  • No me refiero a eso, ya sé que me querés
  • Te deseo también en algún punto..
  • Y qué pasa con eso, ¿creés que yo no? O qué pasaría si yo no…
  • No sé, no quiero exponerme a eso, no lo soportaría
  • ¿No soportarías que te diga que no?
  • No
  • ¿Por qué?
  • Porque me darían más ganas
  • Pero ya me lo estás diciendo
  • Si, ya sé, te lo estoy diciendo
  • ¿Y cómo te sentís con eso?
  • No sé, bien, liberado, pero por otro lado incómodo, como que quiero desaparecer
  • O sea que si yo aceptaría tu juego vos saldrías corriendo
  • ¿Qué juego?
  • Esto es un juego
  • No, no es un juego para mí
  • Sí, lo es, es un juego de la mente, es tu mente lo que te paraliza porque si siguieras tus instintos estarías accionando
  • Bueno, pero justamente es lo que no puedo hacer
  • Es lo que creés que NO podés hacer
  • No lo creo, es así, me pasa todo el tiempo
  • Que te pase todo el tiempo no quiere decir que sea así realmente
  • No importa si es real o no, para mi cabeza lo es, se me plantea así, me vuelve loco, me angustia, me lleva a un lugar oscuro a veces, a aislarme y sentirme culpable de todo
  • Te aseguro que si soltás un poco esa barrera que te ponés con la mente no va a pasar nada
  • No lo sé
  • No lo sabés porque no querés intentarlo
  • No quiero
  • ¿Por qué no?
  • Basta, dejame en paz, no quiero hablar más de esto
  • ¿Ves lo que hacés? Otra vez el límite cuando estas a punto de
  • ¿A punto de qué?
  • A punto de algo que querés que pase
  • ¿Cómo sabés lo que quiero?
  • Me lo acabas de decir
  • No te dije nada, solo balbucié cosas y vos sacaste conclusiones estúpidas sobre lo que en realidad vos querés
  • Y sí, seguramente en el fondo esté hablando de mí, siempre estoy hablando de mí
  • Entonces, ¿para qué me volvés loco?
  • No te vuelvo loco…..sólo estamos conversando
  • No. Querés exponerme a que deje de pensar…
  • Ay perdón, ¿tan terrible sería eso?
  • Bajá el cuchillo
  • No pasa nada, no voy a cortarte……nada

F.K.

 

Reto

Reto

Origen: Reto

Que bueno esto! Gracias por nombrarme, soy nueva en esto así que paciencia!!!

 

Gracias

Las normas para participar en el reto son las siguientes:

1. Publicar una frase cada día durante tres días, puede ser de un libro, una canción, una película…

2. Nominar a tres blogueros en cada post para retarlos.

Se me ocurre la siguiente frase:

“Lo que sea que estés buscando no va a llegar de la forma en que lo esperas”

Del libro “Kafka en la Orilla” de Haruli Murakami

Y  mis nominados son:

corazondelegumbre.wordpress.com/

gorriondeasfalto.com/

Mayca

elgrisdeloscolores.wordpress.com/

Un 19 de octubre 

Estoy emocionada. Conmovida. Orgullosa. Esperanzada. Se me llenan los ojos de lágrimas y la cabeza de sueños. Me ilusiona poder pensarnos así. Como una combinación de voces dispuestos a defender convicciones. Ayer me di cuenta de eso. Cuando estás realmente convencido de algo nada te puede parar.

Caía agua del cielo incesantemente y pensaba en el caos de esta ciudad cada vez que eso sucede. Parece que todo el mundo va como más apurado de costumbre. Hay más accesorios encima y moverse se hace dificultoso. Pero ayer, no tuve esa sensación, más bien fue algo simbólico. Porque las luchas son a pesar de las adversidades.

Quiero manifestarme sintiendo que somos visibles. Que estamos tomando conciencia de eso. Cada uno desde donde pueda pero estar. Cada corazón de ayer sumó. Cada voz se expresó.

Gramsci decía que “La indiferencia actúa poderosamente en la historia. Actúa pasivamente, pero actúa”. Pensé mucho en eso porque en muchas situaciones y sucesos somos indiferentes pensando que eso no tiene consecuencias. 

Hoy quiero expresar mi respeto a cada uno de los convencidos de que aún se puede pensar en una sociedad con conciencia y convicciones fuertes. Soy una idealista. Creo firmemente en que ayer fue un día grande. 

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Flavia Kudach.

PD: 19-10-2016 Una multitud se movilizó en decenas de ciudades de Argentina contra los femicidios y la violencia machista.