Para los valientes 

Me duele cuando me voy porque sé que no voy a volver.

Me duele cuando te vas porque no sé si vas a volver.

Aprendo del dolor de aquello que se va y de lo que dejo partir. 

Renazco cada vez que algo se aleja y de a pedacitos algo nuevo llega.

Dejo libre al silencio que se clava en mis adentros. Escucho voces fuertes del calor que encierro.

Ya no busco y sólo entonces comprendo lo que hay de cierto. 

Me dejo a esos brazos extraños que me dan aliento. 

Me dejo al sin saber de nada porque amo el viento.

Sólo el aire sabe que acarrea todo lo que va ligero. Las raíces se sostienen en la profundidad del templo.

Pero bueno, que será de todo lo que va sin tiempos. Sólo hay más tardes que llegar corriendo.

Cuando vengas a mis sueños te exijo un gran incierto. Saber pues es para quien desea tenerlo todo en un cuenco.

En las nubes que reposo luchan los que han sido valientes pero libres de miedos.

F. K. 

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Para comer

Escapas, cuando la intensidad te mira, preparada para comer. 

Cuando ella encarcela tus gritos de furia y besa tu ceño, empapa tu sien.

Soñé con tu calma pintada de brasas ardiendo con plumas sacadas de un bar. 

Tiré de la cuerda que ahogaba el poema, aquél que dejaste en mi cama al azar.

¿Ves ahora que lo que tenía antes era otra cosa que acabo de pulsar?

Puede que, esperando culmine una vez por todas, tantas preguntas sin calibrar. 

Cobardemente reposas viciado de una vida que hasta ahora eras…. amor viene y se va.

Juegas a paredes pidiendo ser pintadas con mensajes permanentes aliviando al paladar.

Ir profundo en una ola es lo que a los demás asusta y sigues pensando que mantener distancia te aleja del mar.

F. K. 

Vaivenes 

Cuántas veces puede advertirse el dolor a sabiendas que las espinas son el invento para abrazar sin dejar de dar sed.
Cuánto más sería posible redimir si la mejor porción estuviera al alcance de cualquier acceso. 

Vivir en un vaivén que, aún en la quietud, despeine las caracolas de tu pelo.

Suburbio de imágenes que imperan escondites del anclado cuerpo que palpita por volver.

Ingenuos intentos por descubrirse frente al destierro de un alma que yace huyendo encima de una barca.

Espera, tan sólo para saber las respuestas que aún, no han visto luces entre la guerra. 

Lidera tu propia marcha al paso de pequeñas bestias. No serán quienes te vean sino las manos andadas y tiesas.

Veda que admite al amor sin treguas. Guías casuales, inmensas quimeras.

F.K. 

Fronteras 

Somos el alambre que estructura una construcción llena de acertijos. 

Violentamente necios los claveles del adorno que esparcen un color supremo.

Hieren los indómitos placeres revueltos de la madrugada.

Cualesquiera sean los motivos fueron tan sólo tenues frente al volumen de los claustros. 

Pues mientras tanto puede ser que las grises fronteras sean cerradas al paso del carmín que azota.

F. K.

Libres de asociaciones 

Volver a pasar por ese lugar donde ya estuvimos pero diferente.

Porque pasamos y dejamos rastro y ahora es algo, algo nuevo que acontece.

Es como un laberinto infinito donde se entra y se sale. Donde se deja y se trae. Son las sorpresas que vienen a verte y se sienten inmensas. Como algo que sin esperar, se espera.

Y es la espera que el cuerpo alimenta. Se adelanta al tacto de ver la escena como una película, que de principio a fin la historia conmueva.

Se vuelve pero también es otra la mirada. Dejamos la inocencia tan anhelada que nos parte y un sello que a la vez la mate.

La compuerta abre y algún día otro recuerdo se cuela debajo de las sábanas que ahora son de estrellas.

Todo suena a cantinela. Se ve de lejos el pasado y se tocan las sirenas.

Bajo el agua que chorrea viene una inmensa marea. Una gota que se hunde al fondo de un vaso de donde bebió la vida entera.

Hace falta un remolino que levante polvareda, todo tan quietito que se aburren las antenas.

Hola a todo lo que vuela pues soy aire que despeina. Soy el viento que revuelve la constelación inquieta.

F. K.

Juegos

No se trata de tener las palabras correctas. Es más bien cómo ellas solas hacen fila de una forma inesperada para decir lo que mis sesos no pueden.

Tierra de historias que en el desdén del olvido. . intuyo, perdió todo lo que tenía. 

Fue el poema quien calló al desesperado brote del libre. Quien, entre sirenas, había reinventado el esquema de viajes al cielo.

Qué atrevido ….y el mismo día me voy para su casa. Soy una chica que estaba en la calle, vulnerable. Pero tengo que  hacer varias cosas sugerentes. 

Retornando al hilo vienen antes de escribir hoy o mañana porque estoy haciendo una dieta de fuerzas. 

Pleno nivel de las fotos que voy a requisar .

Vuelco en la grieta bombardeada finas dicotomias de los juegos. 

F. K. 

Noche de suerte

Una tempestad salía de su boca y embestia látigos con sílabas superpuestas.

Pensamientos sujetos al cuero que rodeaba su cintura. Sugerente suicidio trincado a la curvatura de su espalda.

Destino lujurioso el de aquel cospel enterrado al fondo del bolsillo.

Tomó el metro cerca del hospital incitando al mirarle un cobijo bajo sus piernas.

Estrechas fantasías irónicas vieron desde el fondo las manos víctimas de su suerte.

F.K.