ADN

Abren los simulacros de la estampida

donde encuentran aquellos bordes

nada por donde avanzar.

Ardiendo se revelan, los escudos y las tiendas

disolver mareas puede, que acabe en funeral.

Nadie quiere una correa

andar libre es lo que anhelan

dicen poco y se devela

negro el viento que se va.

Al que de pronto oculta su pereza

duerme en un cantero de seda

necedades de la terca y adorada soledad.

Alguno que otro intenta, la elegancia

del que piensa, se devuelve a alguna

noche y se convierte en fractal.

F.K.

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Puñado de sal

Porque hay que tener fe para poder verte,

como un fiel que ambiciona su amada libertad.

Tarda tanto la misma espera que uno se cansa sin avanzar.

Tengo miedo que te duermas

y me vaya a despertar.

Le tengo miedo a ese silencio

que rompe mi debilidad.

Veo en sueños tus ojos tiernos.

Veo algo que alivia el andar.

Si no supiera que estás deshecho

como un puñado de sal,

que más te da certeza,

que un beso desarme tu ritual.

Nadie sabe que te veo,

ni de cuando me abrazas.

Son minúsculos momentos,

felizmente huecos,

del propio puñal.

Suelto hoy este deseo,

interludio de alter ego

alas blancas y un arpegio,

música de cuentos

y un infinito vendaval.

F.K.