Bastaría 

Si tan sólo fueran esos amargos intentos de nada los que esconden embates al filo.

Quien pudiera hacer trizas las ganas empapadas de fastidio.

Hazte ya de aquello que has bebido pues mi última ración se la llevan mis vestidos. 

Bajo la desnuda calma yacen tercos los quejidos.  Cuanto más he de alcanzar aquí bajo de tu nido. 

No son modos aquellos de engrandecer al hastío.  Bastaría de un clavel para perfumar al mendigo. 

F. K. 

Lo perpetuo

Siento el deshielo. Pedazos de ruidos. Arma que anhelo.

Peligran cerca del miedo los llantos de un verbo.

Luego hunden los credos y arrasan sonetos.

Tanta ausencia de calma le falta a este sueño. Es más rápido el placer de no ser más misterio.

Mirad esas caras que sonríen cual vías de un deteriorado tiempo.

El reflejo de lo perpetuo.

Sencillamente resquebraja latitudes, trepan deseos.

Mirando descubro lo inútil del templo, mentiras sin vientre, escudos de fuego.

Prisma que brilla multiplica tu ego. Te ves en la cima, te ves y estás ciego.

A veces ser libre es lo único que tengo.

F.K.

 

No como yo

“Nadie te va a amar como yo”, me dijo.  Y con esas palabras ostentó separarme del mundo para siempre. Como si sus tentáculos pudieran amarrarme a su pecho lleno de vacíos que ni el corazón más poético hubiera podido colmar. 

Luego una lluvia imprimio lo que por mucho tiempo sería la premisa de mis días. 

Viéndote en esta distancia casi injusta entrego el más celestial de mis abrazos para poder desde ahí ser algo más que un canto donde soñar.

Verás poco a poco en la multitud de algún momento cómo sería haber tenido algún otro corazón que arrinconar. 

Fatidico suspenso encontrarnos bajo el sello de las nubes.  

F.K. 

Tratar 

Trato de explicar que no sólo es clausurar. Que si hablo no es por hablar. Que si me marcho es para respirar.

Trato de explicar que lo que duda es la verdad. Que lo que hago es despertar . Que si vibra el pecho es libertad. 

Pero si sólo te da por estar . Si lo que sientes te hace andar, no frenes ese impulso ni esperes más. 

Tan sólo escribir para pensar. Para hacer versos sin desarmar. De que sirve entonces mirar sin observar.  

Cuando la pena viene también se va. Y al mismo tiempo continuamos en una esfera de opacidad. Lo que no se busca ha de llegar. Sabemos bien que tropezar es lo más cercano a lo real. 

Raro esto de sintonizar, de conectar y desarmar. Desafiar a lo inevitable sin preservar. 

Estamos aún en una vigilia. En una especie de vista estelar.  Recortar los surcos que desvían lazos sin armar.

Parece que nadie teme a entrar pero que mueren al dejarse llevar. Típicos seres con el placer de regodear. Mixturas detonantes de pechos cautelosos a la hora de soltar. 

Grande viene la desesperante crisis de quien será el próximo suspiro que embellezca un momento entre tanta oscuridad.

F.K .

Desglose

En la sustancia desde donde parten los círculos amorosos del diablo. Donde duermen los ensueños que alguna vez nos despertaron.

Miente la sombra trepando los tilos. Reduce a la nada el sabor de un castigo. Perfecto mutante resbala encendido.  

Son las venas oxigenadas que recorren las vertientes de los calores vividos. 

Son ya los quebrantos del llanto dormido. 

Por fuera tiemblo y sonidos inciertos son como hojas besando el entierro. 

 

F. K. 

Tibio

Sé que me escuchas  aunque aún no he gritado tan alto. 

Mi voz ha logrado asentarse. Tal vez sea una bocanada de sueños despistados.

Tal vez, aún haya algo por lo que seguir guardando lo que suelto se aquieta. 

Brincan los albores de una increíble pista que quizasa no ha bailado ni una sola pieza.

Inocentemente me resguardo de lo tibio pues el frío ha sido mi inquilino. Culpable tal vez de la dulzura del alma.

Festejo expansivo del incierto amanecer.

F.K.

Protección 

Pienso en las ventanas. Pienso en que siempre nos dejan ver que hay detrás. Las pienso como salidas y entradas. Como protección. Como espejo. A veces como una forma de estar dentro sin tener que salir. Pienso que las personas estamos llenas de ventanas. Gigantes y pequeñitas. Algunas abiertas, otras cerradas. Otras decoradas y hasta tapadas con cosas que no se ven. Será cuestión de querer? O más bien traspasar? Cuándo sabe uno que los ojos no lo engañan? Cuando sabe uno que hay del otro lado? Con sólo mirar basta?  Cómo se yo por qué ventana mirar ahora mismo? Y si veo algo que no me gusta?  Seré capaz de salir igual? 

F. K.