Fijate

Caos que sobreviene a la espera. Ese rito impune vacía descontrol albergado en el silencio.

Quiereme, en los instantes de un olvido cuando el aire de a poquito se haya ido a respirar. 

Desde una ola sobrevienen los soplidos. Es el ruido de tormenta que desciende sin parar.

Como sea, ya podemos dejar los mantos.  Ya podemos perforar sonidos que devienen de las notas,  la memoria sin acabar.

Quiereme, aún encima de un árbol en donde sellan las bengalas un destello de metal.

En donde brindan las esferas que contienen las burbujas descartadas al bordar. 

Fíjate, quizá te parece una locura. Sin lógica más que cura de una vida que se va.

F. K. 

Anuncios

Trepar 

Pequeños planetas que se repiten. Veo en esos cuentos todo lo mejor de la noche que penetra, arrastrándose entre hilos de conexión.

Nadie quiere quedarse porque siento que todo estaba como desconcertado.

Algo cambia desde mi boca abierta, no soy pretenciosa pero ya no puedo darte algo para salir un rato.

Grita desde siempre y siempre depende igual para poder decir que me duele.

Botellas y pedales de bicicletas. Sin querer ocuparse de todo, por casualidad nada especial sucede.

Quisiera trepar más esperas. Certezas inacabadas enrojecen cuanto pides por eso.

Más posible es aún cuando algo vale nada. Cuando mejor es la pena demasiado indeble.

F.K.

Retazos 

Reborde de calma se estruja ante un pensamiento que borra oráculos protegidos con incienso. 

Llega un otoño por repetición. Armando cobijos de amuletos. 

Puedo rescatar pequeños conjuros inspirados frente a un mar.

Buenas dedicatorias para aquél refugio aún deseado sin tocar.

Observar desequilibrios que marean cualquier raíz. 

Fuente de perlas ahogadas intentan abrir retazos de las noches. 

Volar sobre la guerra pero imitando los sismos. 

Creo calmar escondites privados. Creo ser la esencia de lo que va separando. 

Pregúntale si alguien le ha dicho algo que mueva su montaña. 

F. K. 

Jet lag 

Lo bonito de partir está en el desafío de soltar los ecos. Eso que resuena pero que debe ser tan sólo un espejismo. 

Frente a lo grande que acontece, el presente liberado de cadenas. 

Una inmensidad que despierta al alma después de tanto caminar.

Todo fue pretexto para que la perfección ocurra. Fue perfecto cada instante en la amarga oscuridad, para abrirme entre los rayos de luz que esperaban el amanecer.

Hoy entero se planta un deseo aturdido.  Mientras tanto respiras y muestras tu rastro expandido. 

Se comprende todo en unos segundos cuando se abre el abrigo.

Seguir sonando en la luz, Seguir sanando en el ruido. 

F. K. 

Sabores 

Desaparezco. …desde los bordes inconexos del límite. 

Donde se refugian las hojas soleadas y vierten los espíritus el estímulo del valor robado.

Reflejado sobre una pared bañada de cielo resurgen las costras mínimas del hastío. 

Pletóricas rutinas encienden el sabor muerto de un secreto.

Centrífugas ideas remiendan el inconveniente susurro sin espacio. 

Pues bien, ahí se quedaban bastante intensamente quienes poseían el destino de las flores.

F.K. 

Lapsus

Es el cielo que entre nubes desaparece.

Tierno corazón sólo sabe de la inocencia que es vivir en un abrazo.

¿No lo sentiste? Todo cambiò, tan sòlo un poquito.

Sólo di sì antes que el mundo despierte. Sòlo di sì antes que la razòn se libere.

Serà tan dulcemente trágico y mágico a la vez.

Como la sangre que abre la piel ante tu mirada.

Desolado invierno que regresa bajo promesas de fuego.

Frases que terminan como melodías con sólo algunas notas.

Color intenso recubre esas imàgenes del ritual tardìo.

Se extinguen los versos, oscurecen las glosas, incierto lapso discurre a deshoras.

Designio prohibido, destino que implora, bucea la dulzura en los barcos que azota.

F.K.

 

 

Los dormidos

Barren tus palabras la melancolía de mis recuerdos.

Seremos como brotes que encuentran fuerza en lo profundo de la tierra.

Podrán nuestras vanidades escudarse en la sombra.

Esencias inquietas frente a un mar de bombas. 

Se deleitan los dormidos agrupados en antorchas.

Maullan desde sus jaulas instalando una derrota.

Huyen presos del olvido, juntando rostros en patota. 

Desde el núcleo encendido se ven partes de incendios. 

Son historias que elevaron las ocultas memorias. 

F.K.