Se murió

Tu falso glamour.

Tu careta de príncipe azul.

Tus plantas en macetas vacías.

El balcón ruidoso.

Huir por la mañana.

Despertar por un polvo.

Perpetrar tus alas.

Se murió la pared.

Tu inconciente colectivo.

Tu cabeza improvisada.

Obsesión de bolsillo

lleno de migajas.

Se murió tu adolescente vicio,

en tu cuarto de olvido

en tus paredes deshabitadas.

Tus desayunos de vidrio.

Tu pelo gris desteñido.

Tu falso ego tranquilo.

Tus momentos sencillos.

Se murió en tus palabras,

todo lo que en verdad deseabas.

Por seguir militando en la cama,

faldas caídas y estampas doradas.

F.K.

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Ha sido

Sabía lo que iba a pasar después de esto. Incontenible tensión.

Reflujo espejado escupe ardiente.

Callado en su caja de cristal biselado.

Burlado por doquier.

Resquebrajados los hilos entretejidos de sus glándulas.

Saliva insistente humedece el secor continuo de su boca. Esa boca hermética. Casi un anzuelo.

Desde que lo veo en paralelo ha cambiado.

Ha sido como rescatar un corazón dormido.

Tal vez herido pero sin lastimar.

Ha sido quizá como una estampida.

Como dejar sostenidas figuritas de altamar.

F.K.

Escrache

Íntimos sucesos se esparcen

bajo la sangre

que despliega sus colores

asintomaticos de un día.

Arpegios repentinos

suben a través

de la colina escondida

tras la sombra.

Humildes fugitivos con sabor a brisa.

Eufórico silencio de un desconocido

arranca la ropa.

Pretende una jaula simular al aire.

Crudas espinas devuelven la herida.

Raspar el morbo de las hojas

escritas por la historia.

Será vencido el escondite.

Clamor mundano tras el viaje de la prosa.

Rescata el frescor sutil de quien

vive sin honra.

Cazar lenguas perdidas. Imaginar tus cromas.

Encorsetar un suspiro.

Divagar al final me sobra.

F.K.

Platónico

Todos los días son un recorrido.

Un extenso amanecer hacia la medianoche.

Incondicional el tiempo que deviene.

Siendo un manto predispuesto al fin.

Instantes después y antes que gritan vividos al costado del amor.

Tan predispuesto el ocaso vuelve y se devuelve a ver.

Puedes más o menos atreverte a ser tan platónico.

Tan profundamente desperdiciado como tal has sabido buscarlo.

Preciosas esquirlas de tu vida.

Aparecer en la eternidad de la noche.

Recorrer aún sin más montajes escondidos de tu cuerpo.

Hacen falta bosques abiertos al final.

Pensarse desde el interior de las rocas.

Vueltas de ruta. Encaminarse hacia adelante.

Percepciones desnudas ceden atrás de tus ojos.

F.K.

Interiores

Fagocitar emociones truncas

que saben a mediodía.

Aunque su sabor,

en brotes rotos muere.

Recobrar el ánima

despertando un sentido.

Vicios repetidos que se asemejan a un final.

Volteo la verdad y encuentro la palabra.

Plegarias de una campana

dibujada en el mar.

Hoy nace eso que transforma.

Hoy muere todo aquello que dolió.

Hoy es un lugar donde resido.

Donde haya un camino,

sabré que detrás estoy.

Hedonismo fugaz rebalsa tu pecho.

Terciopelo desnudo que brilla,

al amanecer de tus ojos que

miran…..extasiados

la luz del sol.

Interiores que envuelven

el fulgor de la calma.

F.K.

Bosques

En el extremo del bosque que contiene los cerezos, se depositan los subversivos versos atados que desenmascaran al ángel.

Sonido circular que rebota frente al paredón dorado del cielo que, en su tranquila inmensidad, aparta nubes fugaces.

Ruina predominante absorbe ciudades en llamas.

Ver en el trasfondo de un río cuando huyen poco a poco todas esas brisas que lo acallan.

Se crean movimientos. Algunas serenas migajas, ahuyentan hilos entretejidos de escamas.

Placer nunca más oído. Bullicio entre las sombras de las plantas.

F.K.

Idiota

Intentando te quedes en mi vida.

Sensaciones,

que se recrudecen en la noche.

Cuando interpretas,

sueño con los silencios.

Si deseabas verme llorar…

mis lágrimas han sido de abatida.

Cuando duele,

simplemente entro en un mundo,

donde me he quedado sola.

No vivir en el presente,

se convierte en la esclavitud del idilio.

Crees saber tanto en tu razón.

Puedes creer aún,

en esa verdad.

Pero ver, implica desnudar un alma.

Recorro un pueblo desierto,

donde los ángeles,

no han llegado.

Un suspiro en el oído me conmueve.

Y vuelvo,

al calor de tus manos.

Desahogo las piedras que tapan la luz.

Despierto,

como si fuese una caricia,

y te busco…en la orilla.

F.K.