Coraje he de tener

Debo reconocer que aún te pienso. Cada vez que cruzo esa esquina en donde me esperabas abrazado a tu abrigo bajo la oscuridad de las noches. 

Cada vez que llego del trabajo imaginando que aún no has regresado por quedarte en algún bar tomando café y leyendo algunas páginas de poesía chilena.

Debo reconocer que quizá, apartarme de tus días ha sido una de las cosas más difíciles que he tenido que aprender. 

Desprenderse de diminutos destellos que laten silenciosamente. 

Qué tal coraje he de tener de imaginarte vivo sin poder tocar ya esos momentos. 

Se juntan esos inacabados deseos en donde lo mágico fue tan estúpidamente desvaneciendo todo hasta desaparecer. 

Tanto desorden provocador llega a proclamarse en suspiros. 

Quién sería yo sin haberte parado en el destiempo que huyó. Grotescas ganas revientan de celos pensarme en otros besos. 

Aullan detrás del derrumbe. Bosquejo pasado de fotografías privadas iluminando la resistencia. 

F.K.

Desvestirse 

Tu sonrisa perdida, sonando por el aire. Se vacían los sentidos cuando intento acercarte. Deja abierto el paraíso sin siquiera tocarte.

Algo hay en sus decires, algo incluso inquietante. Desespera la razón de las mentes más brillantes.  Bien bonito sucede mientras anda bajo efectos radiantes. 

La contradicción del alma es que ama sin amarrarse, suelta hilos y descoce algo que alivia pero sin querer ocuparse. 

Despacio callando van los hijos que fueron padres. Podrán vestirse y desvertirse tan sólo por disfrutar del viaje. Crees que sos el único boicot que sirve para disfrazarte. 

Pero no funciona así hasta que hagas algo con un pequeño trabajo aún cuando siempre depende de una manera que nos calme. 

Volver loco al opresor de las prisas que grita desde adentro, es casi siempre un lugar de encastre. 

Jugar certezas del todo establecidas. Hundir desde fuera la fuerza para hacer la ventana de tu propia huída . 

F.K. 

A tu orilla 

Vienen de a poco esos mismos que ayer se fueron. Brindan en un sereno recuadro rodeado de bordes. Bordes sellados y brillantes en una lejanía casi perfecta.

Siento por momentos que algo de eso se queda y brota de mí algo que se parece a una fiesta. Buscan y niegan la búsqueda al encontrarse así descaradamente en sinsentidos de soledad.

Viniste muchas veces sin golpear. No pude escuchar tu risa.  Cómo hacer para garantizarte que las cenizas eran mías.  

Incendios rotos por lluvias de bocas que sedan con besos hirientes. Iguales a un puerto. Con anclas y peces. Nada tan leve que me lleve cuando vuele. 

Crezcan pese al vaticinio del sauce en la orilla. Morirse entre sábanas no es como hacerle cosquillas. 

Más grande quien salva el reflejo es quien tiemble a tu orilla.

F. K.  

Nunca fueron 

Primero una luz se reflejó. Surgió viviente de aquel hueco. Con toda su fuerza iluminó el pasillo.

Una gran explosión buscó plenamente cobijo bajo el arbolado patio trasero. 

Deshechos fuertes hicieron unos minutos aquél paisaje instantáneo.

Arrebato de tu cuerpo perversamente recostado rodeando el río. 

Sutiles cantos apagados que entre hoja y hoja resonaron desbandando seres en frío. 

Ruin culpa demandada. Cuando por ellas se iban. Gritan coloreando las estrellas más aún sin fuerza que las guía. 

Nunca eran esos días. Nunca fueron tus caídas. Crudo choque que insiste saborear el jugo de mi alegría. 

F. K. 

Parece quieta 

Bajo la piel abstracta que envuelve un vestido dispuesto para herir. Rutas retiradas despistan los anhelos ciegos repitiendo ruidos de cielos empolvados.

Crecen los puñales sinceros. Ríen los alados seres al verte respirar. 

Contra toda manera. Contra un suburbio en escala. Quien sería el error incierto nacido para vencer. 

Mutila espaciadamente los ahogos. Monarca de un seno partido en pesados intentos de promulgar el rito. 

Un sinfín intrigante. Parece quieta la morada. Amordaza el designio desesperado por huir de aquellas tiernas manos. 

Rebalsa la nostalgia. Mentira encajonada puja en los intermedios paranoicos del encierro.

F. K. 

Extravío 

Evidenciar los contornos del que pasa. Camino al mar.

El fuego quema todo el tiempo. 

Estuve adentro tanto tiempo aún sabiendo de la belleza que no era mía. 

Balanceo furioso e irreverente. Causa más que dolor.

Superponerse al extravío sin dejar de estar perdido. Perfecto tiempo solitario sabía de la triste magnolia que arranca perfumes.

Poder rasgar capas vacías. Mentirosa franquicia endurece tus tiernos manjares.

Mientras tanto rompe víctimas autoinmunes.

Surgen impacientes esos deseos de apropiarse un corazón. 

F.K.  

Adivinanza 

La llevo a cuestas todo el tiempo. Viene conmigo adónde vaya.

Cuando la ven…se apartan. Será el miedo de conocerla? Nos quedamos solas tantas veces. Otras, nos dejamos para no perderla.

Tantos la tienen dentro sin poder ejercerla. Golpea en los pechos, en las mentes y en las peleas. 

Nadie quiere verla y no es ciega. Más bien ve todo con mucha transparencia. Existe desde siempre y siempre es difícil que sea. 

Sobrevive a pesar de todo. Cada uno tiene una y ése es el problema.

El espejo la muestra. Busca formas de acercarte a ella.

En este largo camino a veces uno se la encuentra. Muchas veces sin quererlo,  ni imaginarlo…pero llega.

Somos seres pretenciosos, orgullosos y se esconde tras los muros de la belleza.

No por agradable muchos la desean.

Puede que sea una alternativa.  De las mejores si pruebas. Tanto miedo le tenemos que la llenamos de rejas.

No sirve de nada esconderla. Pues a la luz le es imposible no mostrar a quien la quiera.

F. K.