Débiles 

Baila en una ola gigante. Dibuja su silueta con el reflejo partido. 

Monticulos de arena asentada en el ocaso finito.

Afecto que afecta los sentidos.

Rebelde jinete sin montura galopa frente a la marea revoltosa.

Nube mantecosa persiste en mantener la forma del viento.

Comparece el tribunal ficticio ante el rasguño. Recovecos desconocidos. Historias deseosas de sepultura.

Ronca esa voz precipita el silencio dormido.

Forcejean. Se rompen débiles. 

F. K. 

En la mitad 

Espacio tridimensional que alude al cordón invisible que parte. En medio sacude el abrazo real.

Intercepta una fugaz estampa de amor biselado. 

Sangre débil diluye los extravios cercanos que aluden a lo siniestro.

He aquí el lado honesto del engaño. Envejecido y perverso deshoja libros marcados de reverso.

Flor de dulce mordisco embelesa las luces a la sombra del río. 

F. K. 

Detenerse 

Lanza ahogado de pasión descontrolada. Creen ser libres.

Tientan límites superpuestos. Observa desde una roca incrustada en el Pacífico. Simula su mirada perdida. Enfoca puntos al vacío. Amarra su cuerpo al sol.

Detiene clandestinamente una fantasía. Regodea absurdos uno tras otro. 

Piezas de dominó caen a destiempo. Desarma colores,  suspira intentos. 

Simbolismo que explota en horas de la madrugada. Alcanza un álgido momento en diacronia. 

Arpía sensación pletórica. 

F. K. 

Allá más 

No puede ver más allá. Un rayo atravesó su cabeza e hizo volar las quietas trampas que anidaban dentro.

Suena el teléfono. Un eco desgastado suena parecido a su voz y le dice cosas hermosas.

Sobrevuela un hastío de golpe. Remotos cuerpos esperan ser fundidos sin saberse retirar.

Océano rebelde narra las mareas distantes. Presas del viento regatean un suspiro tendencioso.

Arquitectura salvaje embriaga a sorbos nubes difusas ante la duda del viento.

F. K. 

 

 

Día libre

No soporto ese sol que entra por tu ventana. Me despierta así insolente y me tapo con tu almohada. La lata de tomates que dejaste apoyada en la butaca en la que te sentaste ayer mientras no hacías nada, ahora la necesito y está insolada. No hagamos fideos entonces mejor pidamos empanadas. Mejor pidamos helado y metamonos en la cama. El pronóstico me dice que si descanso, soy más mansa. Que si me rindo al destino después no pasa nada. No tengo ganas de jugarte, mejor si silencio el habla. Poquitas veces me surge, la sensación de estar calma. Y vos qué pensabas que era? me gritaban en la cancha, en el taxi y en la cuadra. No sé bien si era algo, o culpaba al montacargas. Qué campaña que me hizo y no me enoje ni nada. Seguí caminando tranquila. Me movía en cuadros y no mostraba . 

Ahora viste como son todos no? quieren saber y saber pavadas. No es que no sea importante pero tampoco una montaña como para hacer algo enorme, de una chiquillada . 

Prendo la luz? ya es de noche. Y me salieron unas llagas. Acá mira, en el borde….mira adentro de mi boca y nada….No tenés nada me dice. Mejor quedate callada. 

Se va y después vuelve con toda ropa planchada. Yo ya medio entredormida me destapo y rumeo como una vaca. Ese placercito del colchón que te sostiene la espalda. Ese aroma de horas libres para llevarlas a las sábanas . 

Me quedo despierto un rato… grita desde la persiana toda rota, sucia y destartalada. Mañana te cuento me dice, porque no tiene que ver con nada. 

Sumerjo la cara bien profundo en el hueco ese contra la pared y qué ganas.  Duermo profundo. Quien quiera verme que no se vaya.

F.K. 

Atropellos

​Palabras despiertan como un volcán. Y ya no saben qué decir, más bien sueñan con volar al centro de la tierra. 

En un mundo indefectiblemente errático donde lo justo se hace cada vez más difuso. Donde el frío del cemento destruye la muralla que nos separa. Aunque sea tan sólo un fragmento abstraido del subtexto. 

Peyorativamente derrite las horas inconclusas en un cálido amanecer de playa. Tuya sea la incoherencia nunca jamás repetida. 

Profeticamente intuye el zumbido dormido bajo un manto de arañas. Agallas hacen falta. Tantas que ningún eslabón de la cadena resista el más mínimo e inclemente golpe. 

De a ratos se sueltan las palabras que atropellan los sueños.

F.K.

De antes 

¿Alguien sabe del dolor que gime en su pecho por las noches? 

¿Alguien sabe de los miedos profundos que moldean su cuerpo? Esos que intenta cubrir con bocados de comida.

En la perpetuidad de su infancia violenta y oscura le siguen los pasos del alma maldita azotando sus días.

Juguetes de piedra encadenados a un árbol solitario. Deshace en sus ojos las lágrimas inocentes del niño hecho hombre.

Nubosa tarde cubre el paisaje recordado. Instantes repentinos. Salvajes amores de antes.

Hubiera sido diferente pero no se elige un destino. Más bien es lo que duele lo que nos hace grandes.

F.K.