Protección 

Pienso en las ventanas. Pienso en que siempre nos dejan ver que hay detrás. Las pienso como salidas y entradas. Como protección. Como espejo. A veces como una forma de estar dentro sin tener que salir. Pienso que las personas estamos llenas de ventanas. Gigantes y pequeñitas. Algunas abiertas, otras cerradas. Otras decoradas y hasta tapadas con cosas que no se ven. Será cuestión de querer? O más bien traspasar? Cuándo sabe uno que los ojos no lo engañan? Cuando sabe uno que hay del otro lado? Con sólo mirar basta?  Cómo se yo por qué ventana mirar ahora mismo? Y si veo algo que no me gusta?  Seré capaz de salir igual? 

F. K.

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La junta

Hacer frente al maldito desatino de tus alas desplegadas. Planear convencido de lo inevitable que suscribe una madeja intolerante de sin fines.

Gigantes desarmados golpean los portales en busca de que algo allí sea más que una polvareda. 

Injustamente una parte recorta una otra. Injusto destino flanqueado.

Esta vez sucede mucho en poco. Hasta aparece la sombra tapando al sol. 

Junta las bocas. Junta años. Junta golpes. Estrepitosamente salen a remendar el cielo desgastado por la lluvia celeste. 

Intercepta el drama raspando la brújula forcejeada del viento.

F. K. 

Verano diminuto

En una quietud que desarma sujetos. Mundos paralelos encienden pequeñitos hilos. 

Caminos aprendidos inquietan los obstáculos rendidos.

Moño a lunares envuelve su pelo como una brisa desnuda e incierta.

Amor molecular y minucioso expande las aguas templadas del tiempo. 

A su manera todo entiende y a tientas pero segura nada y marca su propios límites. 

Estrella silenciosa y aturdida en un mundo que envuelve caracolas. 

Vístete como una sirena resplandeciente a la orilla propia de un verano diminuto. 

F.K.

Fondo

No recuerdo cómo fue ni cómo empezó. Sólo recuerdo el tibio aroma del aire de ayer.

Grises manchas pintadas en una página que ahora mismo agita mi respiración. 

Nutre incesantemente las formas blandas como cuando era lo que debía ser.

Responden las dudas los viles y crudos estallidos del alma.

Cuánto peso marcando lo que sería inútil desperdiciar. Hundida de a poco la nube del asilo viene como un cisne.

Trepa escondido el juego cuando fue no más que la terca materia fundida del fin.

Bueno es siempre escoger una sutil mirada rodeada. Un espectro aunque fugaz revive el ansiado fondo.

F.K.