364+1

Van trescientos sesenta y cuatro días despidiéndose y un día de amor intenso e inmenso.

Eso hace todo un año con una extraña sensación de olvido y recuerdo persistente.

Posiblemente mientras le hablaba ella formaba un recuerdo de ese momento.

Sabía que luego sería parte de una antología de besos de adiós. Besos que duermen y que aplastan.

Infinitas miradas de fin. Abrazos con sabor a última tostada.

Un caracol de insinuaciones argumentadas.

Llanto deprimido y doloso con sushi en el menú.

Se sueltan y se agarran, como metidos dentro de un resorte que a veces los acerca y otras los aleja en tensión.

Hay personas así, hay personas que empiezan siempre de nuevo, una vez tras otra, sin temer al fracaso.

“A lo mejor, estamos poseídos por algo” me dije.

La tristeza de existir, el flujo del tiempo, la existencia real.

F. K.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s